La ONG Mujer y Salud en Uruguay (MYSU), dirigida por Abracinskas, recibe aportes económicos de organismos públicos como la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), lo que pone en evidencia la utilización de dinero de todos los uruguayos para financiar una causa partidaria y militante.
Este caso desnuda una vez más cómo sectores políticos del Frente Amplio aprovechan su posición para canalizar fondos públicos hacia organizaciones afines, en vez de destinar esos recursos a necesidades reales y urgentes de la población. La transparencia brilla por su ausencia cuando se trata de un manejo discrecional y políticamente interesado del erario.
Lejos de priorizar programas sociales neutrales y efectivos, se sostiene una ONG que impulsa una agenda ideológica, mientras millones de uruguayos enfrentan carencias y problemas básicos sin respuestas claras del Estado.
La justicia y los organismos de control deberán investigar con rigor este tipo de prácticas, que solo profundizan la crisis de confianza en las instituciones y el despilfarro de fondos públicos en fines partidarios disfrazados de “causas sociales”.
Son plagas los del fa!
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