El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, volvió a generar repercusión internacional tras afirmar que su gobierno ha decidido priorizar la defensa de los derechos humanos de las personas trabajadoras y respetuosas de la ley, por encima de quienes eligen el camino del delito. La declaración fue realizada durante una conferencia de prensa en San Salvador, en el marco de una agenda internacional y ante la consulta sobre las críticas que recibe su administración por las políticas de seguridad.
Bukele sostuvo que en su país no se niega la existencia de derechos humanos para nadie, pero remarcó que durante décadas el Estado protegió más a los criminales que a las víctimas. Según el mandatario, ese enfoque dejó a millones de salvadoreños honestos a merced de pandillas violentas que sembraron terror, muerte y extorsión en barrios enteros.
“El Salvador decidió cambiar esa lógica”, expresó el presidente, al señalar que su administración tomó la determinación política de poner en el centro a la ciudadanía que cumple la ley, trabaja y quiere vivir en paz. En ese sentido, cuestionó duramente a organizaciones internacionales que hoy denuncian supuestas violaciones de derechos humanos, pero que —según dijo— guardaron silencio cuando las pandillas dominaban territorios completos y cometían asesinatos, secuestros y atentados contra la población civil.
Las declaraciones se producen en el contexto del régimen de excepción, una medida extraordinaria vigente desde hace varios años y que permitió al Estado salvadoreño desplegar una ofensiva sin precedentes contra las estructuras criminales. Gracias a esta política, el gobierno asegura haber logrado una reducción histórica de los homicidios y la recuperación del control territorial en zonas que antes estaban bajo dominio de grupos armados.
Bukele también rechazó los señalamientos que acusan a su gobierno de autoritarismo, afirmando que las decisiones adoptadas cuentan con un amplio respaldo popular. Para el presidente, ese apoyo es el reflejo de una sociedad cansada de la impunidad y del abandono estatal que reinó durante décadas.
En relación con el sistema penitenciario, defendió la existencia de cárceles de máxima seguridad como parte de una estrategia integral para evitar que los líderes criminales continúen operando desde prisión. Aseguró que estas medidas buscan garantizar la seguridad de la población y evitar el retorno de la violencia que marcó al país durante años.
Finalmente, Bukele reiteró que su administración no retrocederá en el combate al crimen organizado y que seguirá priorizando a las víctimas por encima de los victimarios. “Los derechos humanos de la gente honrada son los que fueron olvidados durante mucho tiempo”, concluyó.