Otro papelón del Ministerio del Interior: Brasil avisó del túnel en Ciudad Vieja y Uruguay seguía dormido.
Según trascendidos de acuerdo a versiones periodísticas, el Ministerio del Interior uruguayo quedó expuesto por su falta de inteligencia, prevención y capacidad real para anticiparse al crimen organizado. El reciente hallazgo de un túnel que estaba siendo construido en plena Ciudad Vieja, con el objetivo de robar bancos, no fue detectado por las autoridades nacionales, sino que tuvo que ser advertido desde el exterior.
Según trascendió, fue la inteligencia de Brasil la que alertó sobre movimientos sospechosos vinculados a esta operación criminal. Y esto no hace más que confirmar un patrón repetido: Uruguay parece depender de información extranjera para enterarse de amenazas graves dentro de su propio territorio.
Lo más alarmante es que este episodio se suma a otros antecedentes recientes igual de graves. En el caso Marset, por ejemplo, también fue inteligencia brasileña la que advirtió que el narcotraficante uruguayo habría ingresado al Primer Comando Capital (PCC), una de las organizaciones criminales más peligrosas y violentas de toda Sudamérica.
Es decir, no solo se nos avisa desde afuera sobre túneles para robar bancos en Montevideo, sino también sobre la penetración del crimen organizado internacional dentro de redes que operan en la región y que tienen un historial de violencia extrema.
El Primer Comando Capital no es una amenaza menor. En Brasil ya se han vivido episodios donde estas bandas llegaron a tomar ciudades enteras durante horas, paralizando la vida pública con ataques coordinados, armas de guerra y control territorial.
Uruguay, por su tamaño y ubicación estratégica, está hoy más expuesto que nunca. No se trata solo de robos aislados o delitos comunes: hablamos de redes internacionales que avanzan con planificación militar y objetivos claros.
Sin embargo, mientras estas amenazas crecen, desde el Ministerio del Interior se insiste más en el relato mediático, en declaraciones para la prensa y en vender una supuesta gestión, que en resultados concretos. Mucho discurso, muchas conferencias, pero la realidad termina siendo otra: los golpes importantes se conocen porque los vecinos nos avisan.
Un túnel no se construye en un día. Requiere tiempo, logística, recursos y movimiento constante. ¿Cómo es posible que nadie lo haya detectado? ¿Dónde está la inteligencia del Ministerio del Interior?
La gestión del ministro Carlos Negro vuelve a quedar bajo la lupa en un contexto donde la inseguridad crece y la sensación de desprotección se instala cada vez más en la sociedad.
Uruguay no puede seguir funcionando con un Ministerio del Interior que se entera por terceros de lo que pasa en su propio suelo. La seguridad no admite improvisación. Estos episodios son una señal clara de que el rumbo está fallando.