Oddone admite que Uruguay nunca será barato y anuncia reformas que golpearán rentabilidades.
El ministro de Economía, Gabriel Oddone, reconoció públicamente una realidad que golpea a miles de uruguayos: Uruguay no va a ser nunca un país barato. La frase, dicha en un evento económico en Punta del Este, confirma lo que muchas familias sienten todos los días en el supermercado, en el alquiler y en el costo de vida general.
Oddone sostuvo que sería “una mentira” prometer que el país puede transformarse en un lugar accesible, y explicó que el contexto internacional limita las herramientas tradicionales del gobierno, como el manejo del dólar o el control de precios mediante inflación.
Pero lo más llamativo vino después: el ministro defendió un paquete de reformas microeconómicas que, según sus propias palabras, van a tocar rentabilidades, es decir, afectarán ganancias y márgenes del sector privado en el proceso de adaptación.
Desde una mirada crítica, esto genera preocupación porque, una vez más, el ajuste parece recaer en quienes producen, invierten o sostienen empleo, mientras el Estado mantiene intactas muchas de sus estructuras de gasto.
Oddone advirtió que si no se aplican estos cambios, Uruguay corre el riesgo de quedar estancado en un crecimiento de apenas 1% anual, un nivel insuficiente para sostener el modelo social y el funcionamiento económico del país.
La declaración deja un mensaje claro: el nuevo gobierno ya empieza a preparar el terreno para reformas que pueden impactar directamente en la actividad económica, mientras el ciudadano común sigue enfrentando uno de los costos de vida más altos de la región.