El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió con firmeza a las recientes declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió que Cuba no recibirá más petróleo ni dinero proveniente de Venezuela y que deberá negociar un acuerdo con Estados Unidos si quiere evitar mayores sanciones económicas.
Díaz-Canel enfatizó que “nadie nos dicta qué hacer”, reafirmando la soberanía de Cuba frente a las amenazas externas. Señaló que la isla no negociará bajo presiones y que seguirá defendiendo su independencia a toda costa, pese al embargo económico impuesto por Washington que ha asfixiado a su pueblo durante más de 60 años.
Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez negó categóricamente que Cuba haya recibido compensaciones monetarias por su apoyo a Venezuela, desmintiendo las acusaciones de Trump y acusando a Estados Unidos de recurrir al chantaje y a políticas intervencionistas que sólo buscan socavar gobiernos legítimos en la región.
Este cruce de declaraciones se da en un momento crítico, con Cuba enfrentando dificultades económicas profundas y una crisis energética que pone en evidencia el fracaso del modelo comunista. Desde la visión conservadora y de defensa de la libertad, este episodio confirma la urgencia de mantener una postura firme contra regímenes autoritarios que, bajo la excusa de la soberanía, perpetúan el atraso y la dependencia de sus pueblos.