PIT-CNT cuestiona el acuerdo Mercosur-UE, pero economistas respaldan su potencial para Uruguay

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Críticas del PIT‑CNT al acuerdo Mercosur‑Unión Europea y por qué Uruguay no debe desperdiciar esta oportunidad

El PIT‑CNT volvió a poner en duda el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, afirmando que fue negociado “en secreto” y advirtiendo posibles impactos negativos para sectores productivos del país, como el lácteo y la vitivinicultura. La central sindical también denuncia que no existe un estudio de impacto público que respalde el trato comercial y reclama mayor transparencia en el proceso.


Sin embargo, estas críticas reflejan una postura anclada en el proteccionismo y una visión restrictiva del comercio internacional, que ignora la realidad económica y geopolítica actual.
Este acuerdo, negociado durante años entre ambas regiones, no es una amenaza aislada, sino una oportunidad concreta para Uruguay de integrarse a uno de los mercados más grandes del mundo. El tratado permitirá eliminar aranceles y reducir barreras comerciales entre el Mercosur y la UE, facilitando el acceso de bienes y servicios a un bloque que en conjunto representa cientos de millones de consumidores y una significativa porción del comercio global. 

Al abrir los mercados de forma gradual y con mecanismos técnicos para proteger sectores sensibles, el acuerdo genera certidumbre jurídica y previsibilidad para las empresas uruguayas que exportan o desean ampliar sus negocios. Esto puede traducirse en más inversiones, mayor competitividad y crecimiento económico, algo que los sindicatos parecen minimizar en sus críticas.

Negar la apertura comercial —o condicionar su avance a versiones eternamente revisadas— es, en la práctica, privar a la economía uruguaya de las oportunidades de diversificación de mercados y de expansión productiva que trae el acuerdo. Uruguay debe aspirar a ser un país con mayor inserción global, capaz de atraer capital, tecnología y empleo, en lugar de quedar aislado por posturas político‑sindicales que sólo buscan conservar estructuras internas. 

En definitiva, si bien ningún tratado internacional está exento de retos, el camino hacia el progreso económico pasa por acuerdos que permitan abrir fronteras para los bienes y servicios uruguayos —y éste es uno de los más importantes en décadas para la región.

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