Trump señaló ante la prensa que “probablemente” se reunirá en algún punto con Rodríguez, lo que refleja la intención de su administración de coordinar esfuerzos y avanzar hacia una transición política que permita estabilidad regional y un eventual restablecimiento de la democracia en Venezuela.
Además, el presidente estadounidense calificó la cooperación entre Washington y Caracas como “muy buena”, destacando que el diálogo ya incluye temas estratégicos como el acceso a recursos energéticos y la reconstrucción económica del país, aspectos clave tanto para la seguridad hemisférica como para los intereses de Estados Unidos.
Este enfoque pragmático refuerza la línea de política exterior de Trump, caracterizada por la firmeza frente a regímenes autoritarios, pero también por la disposición a alcanzar acuerdos funcionales cuando estos pueden facilitar una salida ordenada a crisis profundas como la venezolana.